Salsita de tomate
Es sabido que hay trucos secretos que en realidad se tratan de verdades obvias. Se hacen pasar como “secretitos” pero para una son cosas sabidas. Voy al punto: ¿una no se indigna cuando le dicen “el truco para quitar la acidez a la salsa es una cucharita de azúcar”? Es como si a una la tomaran de tonta cuando le dicen cosas tan sabidas. Ya sé que la lista es larga: para calmar al niño llorando un poco de vino en el chupete; si una sale con falda en invierno se agarra catarro en la frambuesita; para tener limoncitos más pomposos hay que ponerse crema. La cuestión es que un día estaba tomando un jerez con mi comadre Florinda que estaba enojada (y con justa razón) porque su suegra le dijo que el truco para hacer feliz a un marido era darle libertad para rascarse en público. Y recordábamos esto de los trucos y surgió de pronto el del Bustolán, la crema para los limoncitos. Cierto es que las mujeres siempre quisimos lucir nuestras joyas más preciadas con toda pompa. Florinda me contaba ...