Torta

Es sabido que el bizcochuelo no es cosa fácil de hacer. Es más, me animaría a decir sin temor que es un arte y cuando digo arte, no me refiero a una labor de artesana, sino a una verdadera artista. Empecemos por la frustración que provoca el pelmazo, o sea cuando se nos apelmaza el bizcochuelo. Esta es una cuestión arduamente discutida por mujeres de todo el planeta global. Supongamos que una hace las cosas bien: bate las claras a nieve como se debe con el batidor de alambre, utiliza la cantidad indecorosa de huevos que la Sra. Petrona indica, tamiza bien la harina y demás ingredientes secos; pero aún así no está garantizada la esponjosidad del bizcochuelo. Lejos de querer alarmar a la sociedad de las que sufrimos con los apelmazamientos, mi amiga Celeste ha tenido un episodio trágico a causa de esto. Percibí el teléfono a la madrugada y me contó su grave problema. Hay que imaginarse la situación: dos de la mañana, una amiga al teléfono quebrada en llanto, el bizcochuelo apelmazado. La...